Osama… perdón, Obama (creo que ver la Fox tiene efectos secundarios) va a hundir a los EE.UU. más rápido de lo que ZP ha hundido a la Grandiosa España de Txemari & Cia. En su loca carrera hacia la construcción de los Estados Bolcheviques de América, el Trotsky de Honolulu ha conseguido este domingo su primera gran victoria al ser aprobada la reforma que convertirá el sistema sanitario de los USA en lo más parecido al infierno sanitario de países como Cuba. El desastre está servido: unos 30 millones de pobres van a recibir cobertura médica gracias al Estado. Es el fin de la democracia y la libertad. Me imagino lo que tienen que estar sufriendo Txemari, Fedeggico de Todos los Santos y todos los neocons (que palabra más cool se han inventado los sujetos para decir neonazi) de este país. Y no digamos la gran mayoría de hombres libres de América, que sin dudarlo, y haciendo uso de esa libertad que tanto aman, se han echado a las calles para protestar contra el dictador socialista. Aquí les tenemos:
Por si la letra es muy pequeña leo lo que ponen los carteles más simpáticos:
- Arriba izquierda: $800 billones es mucho cambio.
- Abajo izquierda: Hemos venido desarmados (esta vez).
- Abajo derecha: “El hombre no es libre hasta que el Gobierno está limitado”. Ronald Reagan, alias el vaquero dicharachero dixit.
Y yo, ignorante de la vida y milagros del yanqui de a pie, me pregunto: ¿de verdad son tan imbéciles? ¿Será que son genéticamente inferiores, estando su capacidad de desarrollo cognitivo a la altura de, digamos, un lémur? ¿Será que comen mal o que ven demasiado la Fox? Entiendo que al ser un país originado por la peor calaña inglesa, sus principios son cuando menos cuestionables.
Me gustaría tener un minuto cara a cara con esos tres energúmenos para explicarles dos cosas. Rectifico, al que viene desarmado (de momento) que se lo explique otro, que con las paredes es difícil hablar. Al que tanto cree en la libertad individual y teme la intervención del Estado opresor le doy un par de datos:
- Dato socialista nº1: El Gobierno de Estados Unidos subvenciona de un modo salvaje a la agricultura. En 2005 el total de subsidios al sector ascendió a más de 230 mil millones de dólares. Pero esto no es de ahora y se remonta a los años 30 del siglo pasado. Se ve que durante los años mas anticomunistas no les pareció nada comunista que el Estado concediera ayudas para la producción agrícola, al más puro estilo estalinista. De este modo, la agricultura estadounidense puede permitirse el lujo de vender a precios irrisorios productos clave como maíz, trigo o algodón, colocándolos en una posición de privilegio en el mercado mundial y, de paso, contribuyendo de una forma crucial en el desastre ambiental-alimentario que se avecina, debido a que los productores de carne obtienen alimento para el ganado a muy bajo precio, lo que redunda en un precio bajo de la carne. Para sostener a un mundo predominantemente carnívoro (es decir, sin equilibrio. No creo en el vegetarianismo) es necesario un consumo excesivo de tierras para pastos y recursos hídricos.
- Dato socialista nº2: la agricultura no es el único caso de intervención estatal. Un caso parecido es el de la pesca o el de la energía atómica, lo que lastra el posible desarrollo de energías limpias. Y si miramos hacia atrás aparecen más y más ejemplos, aunque de eso no se acuerdan los ultras de las pancartas, que siguen soñando con un país de cowboys donde un hombre viril domesticaba a la naturaleza en unas tierras donde la justicia la dictaba el revólver. Aunque ese país de fantasía es demolido por la realidad. Como decía, si miramos atrás nos encontramos con el New Deal de Roosevelt en los años 30, un doble plan intervencionista donde Papá Estado salió al rescate de una economía moribunda tras el crack del 29. Y si llegamos hasta el infinito y más allá, podemos decirle al señor de la pancarta, que el Estado estuvo detrás de uno de los momentos más idolatrados por los yanquis: la construcción de la vía férrea que abría el camino al Salvaje Oeste. Toda una proeza de los hombres libres, financiada por Don Estado como así atestigua el Acta del Congreso del 1 de julio de 1862 (el pancartas no se ha tomado la molestia de informarse, a él ya le dijo la verdad DeMille en Unión Pacífico).
Ahora el turno del otro pancartista. Al amigo le parecen mucho 800 mil millones de dólares (si no lo sabíais en EE.UU. llaman billones a lo que nosotros llamamos miles de millones) invertidos en un sistema de salud que proteja a sus ciudadanos. Voy a convertirme por un segundo en demagogo de tertulia de Telecinco y le recuerdo al pancartas que el gasto militar previsto por su Gobierno para 2011 es de más de 700 mil millones de dólares. ¿Son $700 billones en tomahawks mucho cambio o poco? Pero dejando las demagogias para el bar, le pregunto otra cosa a mi amigo manifestante: ¿Qué opina sobre la intervención del Estado con una inyección de 142 mil millones de dólares al Bank of America hace un par de años? ¿Están bien invertidos? ¿O lo están mejor los 280 mil millones que fueron a parar a manos de Citigroup en 2008? ¿O los 180 mil millones a la aseguradora AIG ese mismo año? ¿O cualquiera de la larga lista de intervenciones estatales durante los últimos 30 años? Y ya de paso que me explique, ya que él sabe donde está bien invertir el dinero, por qué se le concedió el dinero a Citigroup y no al grupo Lehman Brothers, cuya quiebra sería uno de los momentos clave del inicio de la crisis económica mundial que nos está poniendo la vida tan divertida.
Lo grave del asunto es que se critica la idea misma de la protección del Estado a los desfavorecidos. Es decir, se critica la idea misma de la generosidad humana. A eso ellos le llaman comunismo. Más de 200 años de propaganda, mentiras, lavado de cerebro y tradición judeo-cristiana han convertido a los estadounidenses en un pueblo ignorante, orgulloso de un pasado idílico que nunca existió y atemorizado de las pocas cosas buenas que disfrutamos aquí en Europa. No permitamos que Marianico, Espe y sus secuaces nos lleven por el mismo camino.



Un artículo buenísimo, muchas gracias!