La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.
Voltaire
Escribía ayer Gonzalo Santonja en ABC un penoso artículo de opinión con el provocador título “La dignidad de los toros”, que remataba con una gloriosa afirmación que quedará en los anales médicos como síntoma de la enfermedad anteriormente mencionada:
Quienes pretenden prohibir las corridas, y en consecuencia exterminar los toros, animales condenados a la extinción si tales designios cuajasen, atentan contra la pluralidad de España.
Nunca tan pocas palabras encerraban tanta idiotez. Esta frase es el compendio de la estulticia pro-tauromaquia (que no pro-toros como ellos se definen, en otra clara muestra de tergiversación de la realidad) resumida en dos líneas.
Sobre el atentado a la pluralidad de España mejor ni palabra. Ya sabemos cómo se las gastan estos defensores de la libertad y la pluralidad. Perdón, quería decir defensores de SU libertad y SU pluralidad.
Empecemos por el principio: Quienes pretenden prohibir las corridas, y en consecuencia exterminar los toros… Es decir, aquellos que pretenden la prohibición de torturar y asesinar a un toro en un ruedo, en realidad lo que quieren es exterminar la raza. Y aquellos que matan al toro, lo que pretenden es su salvación. Pues bien, yo (amistosamente) le recomendaría a este individuo y sus coespecíficos que buscasen inmediatamente la atención de un psiquiatra, porque el deterioro en el procesamiento de la información y la asociación lógica, como se aprecia claramente en este caso, son signos de un síndrome de desorganización propio de personas que sufren esquizofrenia. De corazón, háganselo mirar.
A lo que sigue la feliz afirmación: animales condenados a la extinción si tales designios cuajasen… Opinión ésta muy extendida entre los tauromaquiomanos, a saber, la conservación de la raza se debe exclusivamente a su cría para la posterior e inevitable carnicería. Un razonamiento de lo más lógico. De hecho la solución para la conservación del oso pardo no pasa por elaborar sesudos planes de conservación ni establecer aéreas de protección. No señor, eso son ideas de cuatro jipiprogres de grinpis. La única salvación para el oso pardo es que se recuperen las peleas de osos y perros que tanto gustaban en la Inglaterra de principios de milenio. Ya puedo imaginarme esas praderas pirenaicas repletas de manadas de osos, destilando nobleza en sus miradas, bravura en sus garras… ¡que espectáculo tan español!
Aunque debo decirle a los amigos de los toreros que esta idea no es original y es un simple plagio de aquella que ya tuviera la gran ideóloga sudista Louisa McCord. En su ensayo de 1852 llamado Negro-mania, la señora McCord afirmaba:
Peaceble emancipation would consign the race to the gradual extinction which is already rapidly advancing upon that portion of it located in our North States. (…)The only exceptions to this rule which the world has ever seen are where the beneficent system of serfdom (i. e. slavery) has come to the rescue and protection of the weaker race (…) Enslavement has come to the rescue and protection of the weaker race.
Pues eso, que igual que la esclavitud salió al rescate y protección de la débil raza negra para evitar su extinción provocada por la temible emancipación, la tauromaquia ha salvado a la raza del toro de lidia de su inevitable extinción causada por el abandono de los malvados anti-taurinos. Si es que de tal palo…
Les recomendaría (desde el cariño) que dejaran la Biología de la Conservación y las cuestiones ecológico-evolutivas a un lado y se centren en buscar “razonamientos” erótico-festivo-cañís. El toro de lidia es una raza de la especie Bos taurus creada artificialmente por el hombre, por lo que su posible desaparición, en términos puramente ecológicos sería una simple vuelta a la normalidad (siendo que nada hay normal en la naturaleza), eliminando la falsificación humana, del mismo modo que la desaparición de la raza pitbull no supondría el exterminio de toda la especie Canis lupus familiaris. Que no se me malinterprete, no digo que haya que eliminar a la raza del toro de lidia, simplemente que como raza aparecida hace menos de 400 años de forma artificial, su desaparición carece de trascendencia desde el punto de vista puramente ecológico. En todo caso la conservación de la raza pasa, entre otras cosas, por establecer areas de protección y conservar su hábitat para que puedan vivir en libertad (libertad real, no ésta ficticia en fincas cerradas) y que sea la selección natural la que juzgue si debe o no tener un sitio en este planeta.
Pero, sin duda, a mí lo que me gusta son personajes de la sinceridad de Francis Wolff, filósofo(sic) y profesor en la Universidad de la Sorbona (cualidad esta que te acredita como poseedor de la verdad absoluta). El señor filósofo (de philosophia, amor por la sabiduría(!)) afirma que “Tenemos derecho a matarlo porque solo vive para eso”. Y te lo dice así, sin medias tintas, sin tonterías, sin romanticismos apolillados. Si es que ya lo dijo dios: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra (Génesis 1:28). Tuyo el poder, tuya la gloria señor Wolff. Este individuo tiene el DERECHO de matarlo. Yo he decidido que tengo el derecho de matar al señor Wolff porque solo ha nacido para eso. ¡Ah, no! ¡Que eso no es un derecho! Eso es cosa de salvajes asesinos. Las personas no se matan, los toros sí, porque solo han nacido para eso como así está escrito en el génesis, las estrellas y los posos de café. No hay nada como otorgarse derechos basados en la nada, del mismo modo que un enano se creyó con derecho a eliminar a todos aquellos que no eran arios y otros, que se disfrazan y anidan en Roma, de hacer lo propio con todos aquellos que no se arrodillaban ante una cruz.
Y no quedan ahí las joyas del ideólogo de la Sorbona. El susodicho también opina sobre la “particular reacción del toro al dolor, que hace que combata al picador una y otra vez, porque un toro se excita con la lucha…”. Nuestro entrañable Francis cree que el toro se excita con la lucha y que le pone que le agujereen el lomo con una lanza mayor que el cerebro del picador. Pues yo me lo imagino a él en medio de la plaza con un amistoso rottweiler masticando sus genitales, ¿acaso no combatirías una y otra vez al chucho? ¿Será que te excitaría la lucha? Supongo que sí, porque tú y tus compinches tenéis una mente enferma, si no explícame como se entiende que una persona en su sano juicio pueda admitir un espectáculo donde la sangre, la tortura y la muerte son el plato principal.
Hoy, todos estos y otros tauromaníacos están aullando por las esquinas porque les han robado un trocito de su tauromaníaco corazón con la prohibición de las corridas de toros en la bárbara Cataluña. Y yo que me alegro, por los toros y por ver como les sangra la úlcera. Hoy es un gran día porque es el primer paso y para hacer un camino solo hay que empezar a andar.



i que ja era hora! excel·lent, gràcies.
amen
Very interesting article, thanks. Keep up the good work.
Interesante artículo, así como lo son los diferentes puntos de vista. Supongo que tienes los suficientes dedos de frente para saber que lo de Cataluña pasa por la Tauromaquia y se enmarca en lo político con sus tintes independentistas.
Pero igual, si tuviese que ser algún cuadrúpedo cualquiera yo SI escogería ser toro de lidia. y Olé
Nunca entenderé a quienes disfrutan con el sufrimiento y muerte de un animal. ¿Qué se puede esperar de estas personas? pues lo que se puede esperar de los seres salvajes que vemos en las noticias: asesinatos, homicidios, violencia de género… No entiendo como todavía la ley pone como excepción al toro en el maltrato animal. Bueno, sí, lo entiendo, mueve mucho dinero y el dinero hace la ley.
Excelente tu artículo.
Hay gente razonable y con estudios y también tontos con estudios, tu fijación en el lenguaje puede ser una muestra de tu ceguera sentimental. Eso puede impedirte sentir la emoción de la fiesta y al no percibir tus ojos esa luz, es como intentar explicarle a un ciego la luz indescriptible del amanecer en la montaña. Sólo sentirá el frío.
Así no tienen caso argumentos de sangre y vida para un pedazo de cecina tiesa.
Juan carlos sandoval.
Asi que te gustan los toros hee?? Dime que se siente tener mierda en el cerebro? Ups…..no lo sabes por ke no tienes cerebro!!! Jajajajajaj:-)
No es posible ke aya gente tan pendeja ke se divierta viendo dolor. Sufrimiento y muerte. Deveras guey buskate un buen psicòlogo o es mas……si tanto te gusta la matanza encuera a tu puta madre y llevala a la plaza para ke tu y esa bola de jilipollas pendejos se divierta viendo como el puto torero mariconazo se la enzarta…..hazlo y luego me comentas si te gusto!